La llegada del “contouring” revolucionó la forma de maquillarse y enseñó a realzar la forma natural del rostro. Pero, aunque hay mucho que agradecerle, su reinado podría tener los días contados.
¿La razón? Ya no solo se busca la definición de los mejores ángulos, sino un rostro libre de imperfecciones.
Es así como aparece en el panorama el “baking”, una técnica que disimula cualquier imperfección a través de la aplicación de una capa de polvos traslúcidos.
Su acabado es mate y fija el maquillaje por todo el día.
Aunque está en pleno auge, no se acaba de crear, pero —así como ha ocurrido con otras tendencias— ha sido el clan Kardashian quien descubrió sus beneficios y le ha dado el impulso para estar en boca de todos.
¿Cómo aplicarlo?
1. Preparación.
Previamente al maquillaje, es importante que la piel esté bien hidratada; de lo contrario, podrían hacerse más visibles áreas que queremos cubrir. En pieles muy secas, no está recomendado su uso diario. La crema humectante que uses debe ser de textura ligera y de rápida absorción, para que no se haga una capa densa que haga pesado el maquillaje.
2. Maquillaje habitual.
Aplica la base y luego el corrector en el contorno de ojos, barbilla, nariz y en zonas donde haya imperfecciones. Con esto unificarás el tono del rostro y estará listo para los polvos traslúcidos.
3. Efecto “horneado”.
En las zonas donde se aplicó corrector, hay que cubrir con una capa generosa de polvo traslúcido, haciendo toques con una borla. Deja actuar de cinco a 10 minutos, pues el calor de la piel hará que los polvos y el corrector se acoplen. Transcurrido ese tiempo, quita exceso delicadamente con una brocha ancha y de pelo suave.
4. Pasos finales.
Si la piel quedó de una tonalidad muy clara, pon un poco de polvo de tu tono de piel, cuidando de no dañar el efecto logrado. Luego, ya estás lista para el blush, el labial y la mascara.
Evita el uso de bronceadores e iluminadores para no alterar el acabado.
(EL UNIVERSAL)






