La relación entre Cuba y Estados Unidos escaló nuevamente a tensiones diplomáticas tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a la isla caribeña. El gobierno cubano calificó la medida como un acto de “chantaje y coerción” que busca presionar económica y políticamente a La Habana, agravando aún más la situación energética y social que enfrenta el país.

En reacción al anuncio, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel aseguró que la estrategia estadounidense es una forma de bloqueo económico agravado diseñado para asfixiar la economía cubana, un país que depende en gran medida de importaciones de combustible para mantener servicios esenciales como electricidad, transporte y salud.


Medida arancelaria y contexto de la amenaza

El jueves pasado, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que faculta a su administración para imponer aranceles adicionales (“derechos ad valorem”) a mercancías provenientes de países que suministren petróleo a Cuba. Esta decisión se sustenta en una declaración de “emergencia nacional” ante lo que la Casa Blanca considera una amenaza excepcional a su seguridad y política exterior, motivada en parte por supuestos vínculos de La Habana con actores catalogados como hostiles.

Además, la medida representa un paso más en la campaña de presión de Washington, que incluye sanciones históricas y restricciones a la isla desde hace décadas, con el objetivo de debilitar al gobierno cubano y reducir su acceso a recursos energéticos vitales.

Organismos internacionales y países como México y Venezuela han expresado su preocupación por las posibles repercusiones de esos aranceles. Afirmando que podrían desencadenar una crisis humanitaria en Cuba si se interrumpe la llegada de combustibles necesarios para servicios básicos.

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Cuba tacha la medida como “chantaje” y “extorsión”

El gobierno de Cuba calificó la iniciativa estadounidense como un acto brutal de agresión, chantaje y coerción contra la soberanía del país. La Habana sostiene que los aranceles pretenden forzar a otras naciones a dejar de comerciar con la isla bajo amenaza de sanciones económicas. Una situación que supondría severas consecuencias para la población cubana.

El canciller Bruno Rodríguez denunció que, al perseguir arancelariamente a quienes suministren petróleo. Estados Unidos está recurriendo a prácticas que buscan “despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia”. En un contexto de prolongado embargo económico que ha afectado a Cuba por más de seis décadas.

Por su parte, Díaz-Canel calificó la acción como una medida “fascista, criminal y genocida”. Argumentando que la imposición de aranceles a los suministros de petróleo profundizaría la crisis energética y social que ya vive la isla.


Impactos potenciales y reacciones internacionales

Mientras tanto, analistas y gobiernos aliados de Cuba han advertido que los nuevos aranceles podrían intensificar los problemas de escasez de combustible, aumentar los cortes de electricidad y dificultar la producción industrial y agrícola. Afectando directamente la vida cotidiana de millones de cubanos.

Países que han suministrado petróleo a Cuba, como México y Rusia, enfrentan ahora la disyuntiva de continuar dichos envíos frente a las posibles sanciones estadounidenses. Lo que añade una capa de complejidad geopolítica al conflicto.

Por otra parte, organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos han destacado que medidas económicas tan severas. Implementadas en medio de una crisis energética, podrían considerarse contrarias a principios humanitarios. Debido a su impacto en servicios esenciales y el bienestar de la población más vulnerable.

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