La fiebre por el sabor Flamin’ Hot de los Cheetos comenzó cuando al mexicano Richard Montañez se le ocurrió un sabor muy distinto al original, a principios de la década de los 90.

Sucedió cuando en una esquina donde vendían elotes, el vendedor le puso mantequilla, queso, limón y chile y Montañez quiso recrearlo en las frituras. El resto, es historia.

Debido al éxito, Frito Lay generó 4,000 millones de dólares en ventas anuales en todo el mundo y ahora planean generar aún más, con una pop up store dedicada solo a este sabor.

The Flamin’ Hot Spot, cuenta con un menú curado por el chef Roy Choi. El lugar, está hecho para que sientas que estás en el mismísimo infierno. Humo, luces tenues y fuego sobre los asientos.

Los huéspedes pueden disfrutar de productos como las albóndigas de chilly dulce y picante, bistec de cheetos y las malteadas de chocolate “calientes”.

Aunque el restaurante abrió durante solo tres días (del 18 al 20 de septiembre) aún puedes ordenar los ingredientes de los platillos a través de AmazonFresh y cocinarlos tú mismo.

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