Biodigestor vs fosa séptica, conoce los beneficios de ambos.
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Resulta de suma importancia contar con un sistema de tratamiento de aguas negras y grises que sea efectivo, especialmente en aquellas zonas donde no se cuenta con un servicio de drenaje suministrado por el Estado.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, por lo menos 892 millones de personas siguen realizando sus necesidades al aire libre, 4 billones de personas no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento y más del 80% de las aguas residuales terminan en los ríos o los mares sin ningún tratamiento previo.

Todos estos datos son alarmantes, sin embargo, existen alternativas para procesar las aguas negras y grises sin contaminar, son dos las opciones principales, utilizar una fosa séptica o un biodigestor moderno.

Fosa séptica

La fosa séptica se ha utilizado desde hace décadas y se ideó como una solución práctica pero rudimentaria para el tratamiento de aguas residuales.

Estas se componen de dos compartimentos, en uno de ellos se verterán los desechos, aquellos sólidos irán al fondo, en el agua superficial habrá presencia de grasas y espumas.

Bajo el principio de descomposición, las bacterias aerobias y anaerobias se encargarán de los desechos. Durante el proceso se producirán gases como dióxido y monóxido de carbono, también metano, de hecho, se necesita de la utilización de elementos químicos para ayudar a la separación de las aguas.

Las aguas procesadas pasan a la segunda fosa, después de algún tiempo de que la fosa llegue a niveles altos, será necesario retirar los desechos, por supuesto, se necesita que personal capacitado lleve a cabo esto.

Los gases pueden resultar perjudiciales para la salud, por eso es importante vaciar la fosa periódicamente para que evitar peligros, esto, por supuesto, tiene un costo extra.

Aunque la fosa séptica es una solución económica, si no se construyen de manera adecuada pueden presentar fugas que resultarían peligrosas.

Otra de las desventajas de una fosa séptica es que se necesita bastante espacio para construirla, como mínimo cada fosa debe tener 1 metro de profundidad, pero mientras más reducida, las limpiezas deberán ser también más frecuentes.    

Biodigestor

La alternativa a una fosa séptica debe ser menos invasiva, más práctica y sencilla de mantener, tanto que incluso se puedan realizar las limpiezas sin necesidad de contratar un servicio externo.

Esto es posible con el biodigestor Rotoplas, este es un sistema de saneamiento ideal para viviendas alejadas de las áreas urbanas que no cuentan con servicio de drenaje público.

El principio elemental del tratamiento primario de las aguas negras y grises es similar al de la fosa séptica, con algunas importantes diferencias.

Este biodigestor cuenta con un filtro anaerobio que eleva la eficiencia del tratamiento del agua sin la necesidad de utilizar elementos químicos.

El proceso dentro de un biodigestor se divide en tres etapas, en la primera el agua residual entra y se comienzan a separar los lodos del agua gracias a su novedoso diseño.

Durante la segunda etapa comienza la descomposición y el agua pasa a la tercera etapa a través de los lodos.

Ya durante la tercera etapa el agua recorrerá el filtro anaerobio donde también permanecerán más contaminantes, finalmente el agua llegará a una zanja de infiltración donde los lodos quedan al fondo para después ser purgados.

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