Un grupo de taxistas se unieron fuerzas para regalar transportación a niños de bajos recursos que cuenten con alguna discapacidad o que tengan cáncer
Niños con discapacidad y enfermos de cáncer de bajos recursos de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas disponen de transportación gratuita con el apoyo del “Servicio de Corazón” impulsado por un grupo de taxistas solidarios que a diario aportan sus autos y realizan los recorridos durante las 24 horas.
Los conductores de taxis trasladan de sus viviendas a los menores de edad y a sus familiares, sin importar distancia ni horarios, a sus consultas, terapias e intervenciones quirúrgicas a los consultorios y salas de tratamientos del Hospital Pediátrico y del Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón.

Tal vez te interese: Madrota golpea brutalmente a sexoservidora por no pagar derecho de piso
Jorge Humberto Gómez Sasso, el promotor y vocero principal de la organización de taxistas altruistas, dijo que hace menos de un mes convocó a un grupo de amigos y compañeros del volante para involucrarse en el proyecto de transportación gratuita para pequeños enfermos de cáncer y con discapacidades, que periódicamente acuden a consultas y terapias en hospitales y centros de rehabilitación públicos.
La experiencia de movilizar a ese sector de la población sin cobrar nada es alentadora y satisfactoria. Con ello se contribuye a crear conciencia ciudadana sobre grupos sociales vulnerables y la urgencia de proporcionarles ayuda emergente y oportuna.

“Servicio de Corazón”, recordó Gómez Sasso, nació, empezó a palpitar como proyecto, cuando como ruleteros veían a los niños afuera de los hospitales pediátricos con sus familiares, quienes dormían por las noches en el exterior y en torno algunas personas que los apoyaban con alimentos.
Tal vez te interese: Dueños de barbería aseguran que oficiales les dicen que no denuncien
Jesús Ramos, un taxista solidario, destacó la satisfacción por el servicio gratuito otorgado. No nos negamos a la convocatoria, porque trasladar a los niños sin costo alguno es satisfactorio “No recibimos ningún pago, ni un peso siquiera, pero con la bendición de ellos (los niños), uno siente muy bonito y trabajamos a gusto”, aseguró.
Manuel Sánchez Hernández no es taxista. Al ver la causa altruista ofreció su auto particular y fue aceptado en el grupo.
