La construcción de la “casa de descanso” para personal del Sedena en la orilla de la Laguna de Bacalar (Quintana Roo) reanudó actividades tras la revocación de suspensiones judiciales que impedían el proyecto.

El pasado mes de noviembre de 2025, el Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Circuito anuló la suspensión definitiva, con una votación dividida de 2–1. Los magistrados que votaron a favor argumentaron que la organización ambiental que promovió el amparo no acreditó “interés legítimo”.

Como consecuencia, las obras que habían sido detenidas se reactivaron casi de inmediato. Así lo confirmó la Sedena, que aseguró contar con los permisos ambientales necesarios para proseguir con la construcción.


Origen del conflicto: ecologistas vs obra militar

Desde inicios de 2025, habitantes, colectivos ambientalistas y organizaciones civiles como Defendiendo el Derecho a Vivir en un Ambiente Sano A.C. (DMAS) y Proyecto Justicia Común (PROJUC) interpusieron amparos contra la obra. Denunciaban que se estaba edificando sin una adecuada autorización ambiental, sin una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y sin consulta pública, lo que representaba un riesgo grave para el ecosistema de la laguna.

En marzo y abril de 2025 se realizaron protestas ciudadanas, clausuras simbólicas y denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Un juez federal incluso concedió en junio una suspensión definitiva para frenar la obra, al considerar la posibilidad de daños irreparables al ecosistema y al derecho a un medio ambiente sano.

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¿Por qué se revocó la suspensión?

El tribunal colegiado determinó que la asociación ambiental demandante no acreditó un “interés legítimo” para promover el amparo. Porque no demostró habitar cerca de la laguna ni representar a residentes afectados. Por ello, anuló la suspensión que hasta entonces impedía continuar con la obra.

Este fallo a favor de la Sedena permitió que retomara los trabajos sin que existiera obligación inmediata de contar con una MIA —aunque la autoridad ambiental sostuvo que los permisos estaban en regla.


Reacciones sociales y ambientales

La reactivación de la obra generó críticas de vecinos, activistas y grupos ambientalistas. Quienes advierten sobre el impacto ecológico irreversible en la laguna, así como el riesgo a su atractivo turístico y su biodiversidad.

Además, miembros de la comunidad planean continuar movilizándose, recolectando firmas y promoviendo recursos legales para revertir la decisión —argumentando que el derecho a un medio ambiente sano es colectivo y debe prevalecer sobre decisiones administrativas o militares.


Qué sigue: incertidumbre en Bacalar

Por el momento, la construcción de la casa de descanso militar sigue su curso. Sin embargo, el caso no se considera cerrado. Las organizaciones defensoras del entorno han anunciado que continuarán con litigios y acciones ciudadanas para impugnar la decisión del tribunal y exigir protección al ecosistema.

Mientras tanto, la laguna de Bacalar —conocida por su valor natural, ecológico y turístico— permanece en el centro de un conflicto entre intereses de seguridad nacional, normas ambientales y la preservación del patrimonio natural y comunitario.

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