Cancún.- Desde sus inicios, el crecimiento urbano descontrolado en Cancún ha sido uno de los desafíos más persistentes de la ciudad.
A lo largo de los años, este problema ha dejado a los residentes de los asentamientos irregulares en una constante incertidumbre, ya que no solo carecen de la propiedad legal de las tierras que habitan o invaden, sino que también enfrentan la falta de acceso a servicios esenciales como el drenaje y otros servicios básicos, sin garantía de que algún día puedan disponer de ellos.
En una reciente sesión de Cabildo, se aprobó de manera unánime la continuidad del Programa de Regularización para el Bienestar Patrimonial.
En los últimos dos años, este programa ha destinado aproximadamente 400 millones de pesos a la municipalización de diversas colonias, entre las que se incluyen La Noria, Sacbé, Tierra y Libertad 1, 2 y 3, San Alfredo, Real del Bosque, Riviera 1 y 2, y Estrella del Mar.
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Persisten asentamientos irregulares en Cancún
Algunas de estas comunidades han sufrido más de dos décadas de incertidumbre legal sobre la tenencia de sus tierras.
Las autoridades locales han informado que existen alrededor de 60 asentamientos más que se encuentran en proceso de regularización.
No obstante, aún no está claro cómo se dotará a estas colonias de los servicios básicos que requieren, lo que genera preocupación, ya que la falta de infraestructura adecuada abre la puerta para la proliferación de nuevos asentamientos en una ciudad que ya ha superado sus límites de expansión.
A pesar de las leyes vigentes que castigan la promoción de invasiones o desarrollos irregulares con penas de cárcel, y de las clausuras realizadas, los asentamientos irregulares continúan proliferando en Cancún. Actualmente, se estima que más de 200 zonas se encuentran en esta situación, dejando a miles de habitantes en una situación de vulnerabilidad jurídica.
El rápido crecimiento poblacional ha generado una expansión urbana desorganizada, con asentamientos irregulares que se concentran principalmente al oeste y norte de la ciudad. En el Norte, cerca del límite con Isla Mujeres, se localizan las mayores invasiones, afectando a unas 70 mil personas que residen en 18 mil 400 viviendas, con un promedio de 3.8 ocupantes por hogar.
