Su misión en la vida ha sido sanar personas, así lo cuenta Karen Paz quien como psicóloga de profesión y quien hace un par de años dio un cambio a su vida al venir por un periodo de tiempo a Cancún después de haber estado viviendo en Tijuana, Baja California.
Además de sanar con su profesión, Karen es una persona convencida de las terapias alternativas y el poder de lo naturaleza, por ello desde Tijuana había comenzado un proyecto empresarial que se materializó pocos años después.
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A la par y siendo una entusiasta del maquillaje y los productos de belleza, a finales del 2016 se inició como emprendedora con “Paz Artesanal” marca de cosmética con la principal característica de que todo es cien por ciento natural y orgánico.
“Siempre me ha gustado lo natural, confío en el poder de la naturaleza, de su energía. Y bueno, siempre había querido hacer algo así que fuera ad hoc con lo que yo sentía y profesaba. Ahora quizá ya haya un poco más de apertura, pero antes en la industria de cosmética era muy difícil hallar productos orgánicos y libres de crueldad animal”
Además, Karen es una entusiasta de la preparación y el estudio pues actualmente cuenta con diplomados en terapias alternativas como el reiki tibetano, cuencos del Himalaya, aromaterapia, elixires aztecas y flores de Bach. Y recientemente finalizó un diplomado de constelaciones familiares.
Por ello sus productos también tienen la característica de ser Bioenergéticos.
“Si hay algo que lo diferencia de otros productos, es que aplico estas terapias alternativas y energéticas a todos mis productos, con la finalidad de potencializar sus beneficios y eliminar todo rastro de energía negativa”
Producción
De familia sonorense, desde pequeña estuvo rodeada de remedios herbolarios, por ello su amplio conocimiento sobre el tema y que fue perfeccionando con más investigación y estudio.
Entre los ingredientes que usa están la calendula, té rojo, blanco y verde, cacao, canela, extracto de romero, vitamina E, semilla de toronja, lavanda, vainilla, zanahoria, cúrcuma, avena, sábila, semilla de girasol y un sinfín más.
Sus productos se dividen en maquillaje, cuidados para el cabello y la piel, mascarillas y una línea para bebés. Todos ellos con certificaciones internacionales libres de crueldad animal.
Por ahora tuvo que regresar a Tijuana y aunque viene seguido, toda su producción está allá en su laboratorio, aunque en un futuro no muy lejano desea ya poner uno en Cancún e integrar también productos con ingredientes de la región del caribe.
“Me gusta poder hacer conciencia con mis productos, sobre el respeto y amor propio, así como a nuestro cuerpo y todo lo que nos rodea. Somos seres que habitan un sólo planeta, mi compromiso y responsabilidad es hacer conciencia para que juntos podamos ir sobre un camino de paz”.
Sus puntos de venta son bazares, vía Internet y en tiendas naturistas con distribución autorizada.





