Cancún.- En la historia climática de Quintana Roo, el estado ha sido testigo de la furia desatada de algunos de los huracanes más poderosos registrados en el estado.
Desde su entrada en los registros meteorológicos, estos fenómenos naturales han dejado una marca indeleble en la península, tanto en términos de devastación como de resiliencia comunitaria.
Si bien los huracanes dejan un rastro de destrucción a su paso, también sirven como un recordatorio de la fuerza de la naturaleza y la necesidad de estar preparados.
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Huracanes históricos en Quintana Roo
El huracán Janet en 1955 fue el más potente de la temporada de huracanes del Océano Atlántico y se considera uno de los más intensos, alcanzando la categoría 5.
Su paso dejó una devastación severa en Quintana Roo, donde solo cinco edificios en Chetumal permanecieron en pie tras el huracán, con un estimado de 500 muertos.

Otro de los huracanes más notorios fue el huracán Gilberto en 1988, que devastó la región con vientos de hasta 295 km/h, dejando un rastro de destrucción que tardó años en repararse completamente.
Conocido por su intensidad y alcance, Gilberto es recordado como un evento catastrófico que transformó paisajes y vidas en Quintana Roo.

Otro huracán icónico fue el huracán Wilma en 2005, que alcanzó la categoría 5 y se destacó por su lenta trayectoria y tamaño formidable.
Wilma se convirtió en el huracán más poderoso registrado en el Atlántico, afectando severamente a Cozumel y Cancún con marejadas ciclónicas devastadoras y vientos que superaron los 280 km/h.
Es importante recordar que la temporada de huracanes en el Atlántico se extiende desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, por lo que es crucial estar preparados.
Informarse, tener un plan de emergencia y contar con los recursos necesarios para hacer frente a la adversidad son acciones esenciales para minimizar los daños y proteger vidas.
