El testamento es un documento de carácter voluntario en el cual una persona decide sobre el destino de sus bienes en el momento su fallecimiento.
Así mismo existen tres tipos de testamentos, aunque para evitar problemas legales se recomienda que estos estén notariados:
- Abierto
Se hace ante notario directamente y básicamente se explica al notario cómo deseamos repartir nuestros bienes. Y finalmente el testador firma si le conviene. Este tipo de testamento es el más seguro y el más común.
- Cerrado
Este se realiza para conservar el secreto de a quién se le entregan los bienes. En este el testador escribe a puño y letra su voluntad y lo entrega en un sobre cerrado a un notario para que este haga valer su voluntad hasta el momento de su fallecimiento.
- Ológrafo
Este es un tipo de testamento antiguo, aunque todavía es válido. Para que sea valido, debe estar escrito en su totalidad de mano del testador y firmado por él mismo, incluyendo la fecha (día, mes y año) en el que se redacte.
¿Por qué hacerlo?
Este documento permite evitar conflictos futuros a los seres queridos con el reparto de bienes no perecederos, aunque no sea necesariamente familiares. Además, existe la opción de modificar el testamento en cualquier momento si quien hace el testamento cambia de opinión.
Cabe destacar que en el estado de Quintana Roo se puede testar desde los 14 años de edad y su costo puede llegar hasta los cinco mil pesos, aunque durante el Mes del Testamento llega a costar hasta dos mil pesos.

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¿Cómo realizar el testamento?
Existen ciertos requisitos formales que acompañan cada uno de los tipos de testamentos, entre ellos están:
- Estar en plena posesión de sus facultades
- Contar con documento nacional de identificación oficial
- En cualquier momento se puede nulificar y crear otro testamento.
