El Delfinario del hotel Barceló en la Riviera Maya ha sido suspendido por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), debido a la falta de autorización para operar por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
A través de un comunicado, la Secretaría de Medio Ambiente informó que la medida responde a la detección de irregularidades en su operación, lo que impide la realización de espectáculos con delfines dentro del recinto.
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Razones de la suspensión del delfinario del hotel Barceló

Según las autoridades ambientales, la decisión de suspender las actividades del delfinario se tomó tras una inspección derivada de la circulación de un video en redes sociales.
En el material se observa a un delfín golpeándose contra una estructura de concreto, lo que generó indignación y preocupación entre activistas y ciudadanos.
Además, la Profepa destacó que este procedimiento se suma a investigaciones previas relacionadas con la muerte de dos delfines, Alex y Plata, ocurrida en 2024 dentro de las instalaciones del delfinario.
Consecuencias para el hotel y el delfinario
Aunque el hotel Barceló Riviera Maya continuará operando con normalidad, el delfinario no podrá llevar a cabo actividades acrobáticas ni espectáculos con delfines, ya que estas acciones no están contempladas en su plan de manejo autorizado.
Por su parte, Mariana Boy Tamborrell, titular de la Profepa, enfatizó que esta es la primera medida impuesta al establecimiento y que la investigación seguirá en curso.
“Nuestra inspección aún no concluye, por lo que continuaremos informando sobre los avances y medidas adicionales que puedan adoptarse ante cualquier otra irregularidad detectada”, declaró.
Inspecciones a otros delfinarios en México
Como parte de su compromiso con el trato digno a la fauna silvestre en cautiverio, la Profepa anunció que llevará a cabo inspecciones en todos los delfinarios del país.
El objetivo es verificar que cumplan con las normas establecidas y garantizar el bienestar de los animales que habitan en ellos.
Esta suspensión ha reavivado el debate sobre el uso de delfines en espectáculos y la necesidad de fortalecer la regulación para evitar maltrato o condiciones inadecuadas en los centros de exhibición.
