Un análisis reciente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reveló que 236 362 trabajadores registrados en Quintana Roo perciben ingresos inferiores a un salario mínimo, ubicándolos en una situación laboral de bajos ingresos y precariedad relativa para cubrir necesidades básicas.
En total, el estado tiene 964 516 trabajadores con registro activo en el IMSS, lo que significa que aproximadamente 24.5 % de la fuerza laboral formal gana menos de lo que se considera un ingreso mínimo aceptable en México. Esta realidad cobra relevancia ante los recientes ajustes nacionales al salario mínimo y los retos económicos de la región.
Precariedad laboral y desigualdad salarial
La cifra de trabajadores que gana menos de un salario mínimo refleja un desafío estructural en el mercado laboral de Quintana Roo. Especialmente en sectores en donde predominan empleos con ingresos bajos y horarios extendidos. Además, este fenómeno se observa pese a que el salario mínimo en México ha experimentado aumentos sostenidos en los últimos años. Con ajustes del 12 % en 2025 y una proyección de incremento del 13 % para 2026.
Por otra parte, de acuerdo con reportes complementarios, cerca de 470 000 trabajadores en el estado ganan entre uno y dos salarios mínimos. Lo que sugiere que la mayoría de los empleados forma parte del segmento de ingresos bajos o medios con ingresos máximos alrededor de 8 000 – 9 000 pesos mensuales. Esta estructura salarial influye directamente en el consumo, la calidad de vida y el acceso a servicios básicos.
TE PODRÍA INTERESAR: Reformas en materia laboral: reducción a 40 horas y aumento salarial
Brecha de género y formalidad laboral
Las cifras también señalan diferencias de género en las percepciones salariales: las mujeres representan una proporción significativa dentro del grupo de trabajadores con ingresos bajos. Lo cual refleja brechas salariales persistentes entre hombres y mujeres dentro de la entidad.
Asimismo, una parte considerable de quienes ganan menos de un salario mínimo se desempeña en empleos informales. Lo que implica que carecen de prestaciones laborales como aguinaldo, vacaciones, seguridad social y contratos formales. Esta situación limita sus oportunidades de desarrollo económico y los deja más vulnerables ante crisis económicas.
Impacto económico y posibles estrategias
Sin embargo, aunque el aumento al salario mínimo y los estímulos laborales pueden ayudar a mejorar el ingreso de los trabajadores, especialistas y organizaciones empresariales han propuesto impulsar políticas para un salario digno que garantice niveles de bienestar superiores a únicamente cubrir las necesidades básicas.
Mientras tanto, para mitigar los efectos de la precariedad salarial, se espera que autoridades estatales y federales fortalezcan programas de capacitación laboral. Incentivos a la formalización de empleos y proyectos productivos que redunden en mejores oportunidades de empleo con salarios acordes al costo de vida en el Caribe Mexicano.
