Mérida.- Este martes 18 de marzo, el extranjero de origen catalán Joan S. M., quien hace unas semanas protagonizó un acto de violencia en una cafetería de Mérida, quedó en libertad tras lograr un acuerdo reparatorio con la empleada afectada y los dueños del establecimiento.

El incidente ocurrió el pasado 25 de febrero en un negocio ubicado en la calle 73, entre 62 y 64, en el barrio de San Juan, en Mérida, Yucatán.

Todo se originó porque el hombre, molesto por el volumen de la música, reaccionó de manera agresiva, causando destrozos en el local y amenazando a Ruth, una de las trabajadoras del sitio. El hecho quedó grabado en video y se hizo viral en redes sociales, generando indignación entre los ciudadanos.

¿Por qué dejaron en libertad al extranjero que le grito a empleada en cafetería de Mérida?

A través de sus abogados, Joan S. M. solicitó una suspensión condicional del proceso, lo que implicó el cumplimiento de ciertas medidas cautelares.

Entre ellas, se le prohibió salir del estado y se le exigió la reparación de los daños causados tanto al negocio como a la trabajadora afectada.

Este mecanismo legal permitió que el acusado evitara un juicio prolongado, siempre y cuando cumpla con lo acordado en los próximos seis meses. En caso de respetar las condiciones impuestas, el caso quedaría archivado sin mayores repercusiones legales para él.

Sin embargo, al salir del Centro de Justicia Oral de Mérida (Cejom), Ruth, la joven que fue agredida expresó su descontento con el desenlace del caso. En sus declaraciones, reiteró que lo ocurrido fue un claro acto de violencia de género, aunque esta situación no fue reconocida legalmente de esa forma.

“La violencia de género es real, es tangible, y no hay justificación para ella. Aunque haya un discurso de que esto no fue violencia de género, lo fue. Y hay mujeres que no ayudan en este proceso”, afirmó Ruth ante los medios.

Sobre las disculpas ofrecidas por su agresor, Ruth reconoció que sí se llevaron a cabo, pero consideró que fueron parte del proceso legal y no un verdadero acto de arrepentimiento. Cuando se le preguntó si aceptaba esas disculpas, su respuesta fue tajante: “No, porque no fueron satisfactorias”; incluso aseguró que tiene miedo a represalias.

Desde el inicio, la estrategia legal de la defensa del agresor fue llegar a un acuerdo con las víctimas para evitar un juicio más largo y una posible condena. Durante la diligencia, las partes afectadas accedieron a la reparación del daño como una forma de cerrar el caso de manera anticipada.