Pese a los intentos de rescatar con vida a la mujer que subió la torre de Ciudad Caucel, Yari perdió la vida tras caer de un altura de 40 metros.
MÉRIDA.- Luego de mantener en suspenso por más de seis horas a rescatistas, familiares y presentes, y negarse hasta el último momento en ser rescatada, de la torre que escaló en Ciudad Caucel, los últimos minutos del día de ayer “Yari” perdió la vida.
“Hicimos todo lo técnica y humanamente posible por evitar que una joven mujer se hiciera daño; policías, paramédicos, bomberos, agentes investigadores, cada uno puso todo su profesionalismo y vocación, algunos arriesgando su vida”.
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Expresó el comandante Santiago Massa Ramos, director de Siniestros y Rescate de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) al referirse al triste desenlace que tuvo el caso de una joven mujer que se dejó caer de una altura aproximada de 37 metros en una torre de alta tensión; seis horas después de que escaló la estructura, en Ciudad Caucel.
La mujer, quien había recibido atención por problemas de salud mental, fue trasladada en estado crítico al hospital tras golpearse en repetidas ocasiones con la estructura durante su fatal caída.



Crónica de un rescate trágico
Poco antes de las 10 de la mañana, policías, bomberos y paramédicos se movilizaron hasta el lugar tras recibir el reporte, de vecinos de la zona, que una mujer había escalado en dicha estructura.
La mujer, quien a gritos dijo que era veracruzana, se subió a la torre y amenaza con tirarse si un hombre de nombre Francisco Javier no llega al sitio a verla. Pese a la altura y el peligro que representan los cables de alta tensión, la mujer seguía escalando hasta lo más alto.
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La fémina solicitaba a la policía que llevaran a su hermana y su familia, para que esta vea que la mujer se encuentra bien.
Tras las solicitudes de la joven, oficiales llevaron a su hermano y su esposo para que la convencieran de bajar, pero todo fue en vano, ya que esta se negaba a bajar. Horas después, alrededor de las 4 de la tarde, rescatistas y el esposo de la señora subieron.
El primer bombero en llegar a la altura donde se encontraba dialogó con ella, Yari ya estaba en una de las orillas del último alerón de la torre. Sin embargo, permitió que el hombre se acercara.





La acción hizo que otro bombero pudiera llegar y entre ambos la sujetaron para amarrarle el arnés. Yari forcejeó y luego otro se les unió, pero ella no dejaba de patalear e incluso logró quitar uno de los cinturones de protección.
En lo que pareció ser una eternidad y que apenas duro unos minutos, Yarizbeth gritaba, pataleaba y se resistía a ser ayudada, mientras abajo los curiosos lanzaban consignas de apoyo.
Entonces la tragedia llegó…
Yarizbeth se soltó y su cuerpo se precipitó al vacío, impactando contra la estructura, ante las miradas atónitas de sus hermanos y vecinos.
