La realidad actual del mundo laboral poco tiene que ver con la de hace 20 años. Hoy día, los millenials cuentan con una formación muy completa y, sin embargo, es la generación que más sufre de depresión y baja autoestima. A pesar de ser los líderes de la innovación, los jóvenes trabajadores del presente tienen muchas dificultades en el ámbito laboral.

Jugar póker ayuda a los MILLENIALS a triunfar en su trabajo

Siempre piden más a sus jefes, conocen su valía y pretenden obtener la recompensa merecida a años y años de estudio y sacrificio. Puede que este sea uno de los motivos principales, o también puede que sea el modo en que esta generación creció: con padres trabajando 40 horas semanales que los apuntaban a clases extraescolares en las que también recibían la presión de alcanzar resultados excepcionales.

Además, el acceso que tuvieron a internet desde bien jóvenes, les muestra las posibilidades que se ofrecen en muchas empresas y la idea de que deben ser recompensados por su esfuerzo y resultados, más que por las horas que pasan en su lugar de trabajo.

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Sin embargo, puede que les falten algunas habilidades, que necesiten mejorar en ciertos aspectos. Por ello, la idea de que el póker sería de gran ayuda en la obtención de habilidades imprescindibles en el marco laboral actual, no deja de crecer. Fuera de ser un juego que depende únicamente de la suerte, el póker podría ser un recurso muy beneficioso para los estudiantes. Es imprescindible hacer uso de la observación, la estrategia, el análisis de riesgos y el control de las emociones.

Jugar póker ayuda a los MILLENIALS a triunfar en su trabajo

Debido a esto, el profesor Nesson, que forma parte de la plantilla de la universidad de Harvard desde 1966, es un defensor de la práctica de este juego como medio para obtener habilidades, que son muy similares a las que necesitan los grandes empresarios: el análisis de sus competidores, la administración del dinero, el aprendizaje de situaciones anteriores. La sociedad de pensamiento estratégico en el póker impulsa, junto con el profesor, la idea de que la práctica del juego es muy importante, no solo entre los estudiantes adultos, sino también entre los más jóvenes.

Además, la práctica de este juego no incluye ningún tipo de apuestas de dinero, lo que elimina el aspecto negativo y permite tener acceso a este tipo de juegos a los menores, aportándoles más conocimiento. Y es que las habilidades que se necesitan en el póker con comunes a las que se precisan en el mundo empresarial:

Análisis y observación: Del mismo modo que lo hace un directivo en sus negociaciones, el jugador de póker observa a sus contrincantes y obtiene información sobre ellos. Los datos que recopila le son útiles para tomar las decisiones.

Esta habilidad sería de gran ayuda para un estudiante que se prepara para ser investigador privado, ya que el observar a las personas le permitiría reconocer si mienten.

Estrategia: Seguir una estrategia es fundamental para obtener el éxito en ambas disciplinas. No obstante, es igual de importante adaptarse a los nuevos cambios y modificar las estrategias para que no queden desfasadas.

Calma en la toma de decisiones: Tanto para el empresario como para el jugador, la toma de decisiones viene de una larga meditación. Si van a aceptar una negociación o van a apostar su dinero a un resultado que creen, va a serles favorable, es imprescindible que consideren todas sus opciones.

Del mismo modo, deben saber cuándo retirarse y cómo sacar el máximo partido de su situación para minimizar sus pérdidas. Esto, de nuevo, es aplicable a ambos ámbitos.

Olvidar errores cometidos: Ambos, jugador y trabajador, experimentarán pérdidas debido a decisiones que no fueron del todo acertadas, y es algo inevitable. Independientemente de qué tipo de error y qué consecuencias tuvo, no se debe permitir que el suceso merme la moral. Hay que aprender el error y aplicar los nuevos conocimientos.

Queda bastante patente que la práctica del póker proporciona más que tan solo entretenimiento y premios. Muchas universidades lo tienen claro y lo consideran una revolución en la enseñanza que podría mejorarla a gran escala y a todos los niveles. Es un hecho que ya hay centros de enseñanza en los que se organizan clases de estrategia y torneos de póker para que los alumnos puedan aprender, practicar y mejorar.

La inclusión del póker en las aulas como recurso de aprendizaje acaba de comenzar su recorrido y, a pesar de tener ciertas trabas actualmente, puede que la concepción de practicar este juego en las aulas cambie. Puede que, de ser implementado a nivel mundial, los estudiantes finalicen su carrera con un conocimiento que les abra las puertas en el ámbito laboral en concreto y, en la vida, en general. Quizás la respuesta a los problemas actuales de los millenials esté en este tipo de prácticas.

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