Cinco doctores de Nueva York, un farmacéutico y sus socios fueron acusados el jueves de recetar millones de pastillas de oxicodona y de alentar la creciente crisis de adicción a los opiáceos en Estados Unidos.
Diez personas fueron arrestadas y acusadas de prescribir las drogas sin determinar si los pacientes realmente las necesitaban, a cambio de elevados pagos en efectivo. Uno de los cargos, conspiración para distribuir sustancias controladas, es pasible de hasta 20 años de cárcel.
“Eran narcotraficantes de túnica blanca”, dijo Geoffrey Berman, fiscal de Manhattan. “Se escondían detrás de sus permisos médicos para vender narcóticos adictivos, peligrosos”, añadió.
Un médico con oficinas en el Bronx y Westchester fue acusado de recetar prescripciones de oxicodona a cambio de miles de dólares, cenas carísimas, whisky de primera, cruceros y viajes con todo pago.
Otro, Dante Cubangbang, de 50 años, y sus asociados en una clínica en Queens, son acusados de recetar más de seis millones de pastillas de oxicodona aunque sabían que los pacientes no las necesitaban.
Los acusados en la clínica recibieron presuntamente más de cinco millones de dólares a cambio de las drogas.
“Parte de lo que impulsa esta epidemia de opiáceos es la epidemia de recetas”, dijo Berman en conferencia de prensa.
“Hicieron esto por una razón muy simple: codicia. Lo hicieron para ganar dinero, comidas y regalos caros”, añadió.
Carl Anderson, un médico de Staten Island de 57 años, veía muchas veces a pacientes en el medio de la noche. Conglomeraciones ruidosas de adictos que buscaban pastillas en su casa llevó incluso a los vecinos a llamar al teléfono de emergencias 911, según la fiscalía.
Anthony Pietropinto, un psiquiatra de Manhattan de 80 años, recetaba oxicodona a adictos, incluido a un paciente que murió de una sobredosis, añadieron.
La epidemia de opiáceos ha contribuido a alimentar la primera caída en dos años en la expectativa de vida en Estados Unidos al nacer desde comienzos de la década de los 60.
En 2016, 63.600 personas murieron en todo el país de una sobredosis de drogas -un promedio de 174 estadounidenses por día-, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades.
Solo en la ciudad de Nueva York, unas 1.500 personas murieron de sobredosis en 2017, y la mayoría de las muertes se debió al consumo de opiáceos.
(AP)
