Los más de 9.300 movimientos sociales registrados en Túnez en 2018 se tradujeron en 25 manifestaciones diarias. Principalmente para protestar contra el desempleo y la degradación económica y para solicitar más servicios públicos e infraestructuras, reveló hoy el Observatorio Social Tunecino.
Pese a la elevada cifra de movimientos sociales, éstos se redujeron en un 10% respecto al año anterior; esto lo reveló el organismo en su último informe.
Según el documento, dos tercios de las manifestaciones se concentraron en las regiones del centro del país; principalmente en las zonas rurales de Kairouan y Sidi Bouzid.
“Las protestas, tensiones sociales e insatisfacción popular forman parte del paisaje (…) pero es susceptible de cambiar con este año electoral en el que las reivindicaciones socio-económicas se convertirán en los puntos esenciales de programas y promesas electorales”; subrayó en referencia a las próximas elecciones presidenciales y legislativas previstas a finales de 2019.
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La crisis económica tunecina, sostenida desde hace años por el paro juvenil y la corrupción endémica, se agravó en 2015 a causa de los tres cruentos atentados yihadistas que padeció el país. En los que murieron 72 personas, 60 de ellas visitantes extranjeros; dañando gravemente al sector turístico, que representa el 8% del PIB.
A esto se suma el lastre que supone el crédito por valor de unos 2.500 millones de euros concedido en 2016 por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a cambio de austeridad y recortes, y que incumplido por el gobierno, solo ha contribuido a espolear la inflación y el descontento. EFE
