A sus 22 años de edad, Sergio forma parte de la quinta generación de pinareños. Cuyas manos artesanales dan forma al habano, un producto de exportación mundial. Que en septiembre de 2015 dio paso a la Ruta del Tabaco. La cual está lista para recibir a los visitantes de cara a los 500 años de la fundación de La Habana.
Ahí, desde el mes de septiembre de cada año y hasta el primer cuatrimestre del siguiente, Viñales –ubicada dentro de esta provincia- se inunda de numerosas plantaciones de tabaco. Lo que da vida a los puros más apreciados del planeta: los habanos.
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A tres horas de La Habana, se puede llegar por la carretera nacional al valle de Viñales. Que sorprende a los visitantes con sus verdes paisajes, llenos de vegetación y acompañados de formaciones montañosas de roca, denominadas mogotes.
En ese lugar es donde nace la planta del tabaco
“Una planta anual o perenne, de tallo herbáceo y semileñoso, hojas grandes y perfectamente aisladas. Abundante vena y que generalmente no son onduladas”, asegura el joven campesino.
“Comenzamos el 21 de septiembre a preparar las tierras y los semilleros, aunque el proceso dura todo el año. Se deja crecer unos meses en el campo y en febrero hacemos la primera elección. Que es la hoja de mayor calidad”, explica.
El campesino precisa que a finales de mayo, se realiza la segunda elección.
“Que es una hoja más pequeña, que tiene menos calidad para hacer los cigarrillos cubanos”.
Antes de que inicie la lluvia
En el mes de mayo, se debe dejar secar la planta del tabaco, cuyo tallo mide entre cinco y 12 centímetros de altura. De esa manera “es más fácil la manipulación y podemos trabajar sin romper la hoja”.
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Además de invitar a la relajación que otorga toda provincia. Este lugar es característico por los “secaderos”, cabañas construidas con pino y techos cubiertos con hojas de palma. Donde reposan todas las hojas del tabaco con las que se darán vida a los habanos.
“Una vez que se cuenta con las hojas, se realizan paquetes de cuatro a seis libras con toda la producción. Se coloca todo junto en el secadero. Lo cubrimos con la hoja de palma, durante 40 a 50 días para que la hoja fermente (se seque)”, explica.
Posteriormente, “después de ese tiempo, ya se le vende al gobierno y podemos hacer la segunda fermentación. Pasa por la casa de selección, se le quita el palo, se clasifica la hoja, se hacen otros procesos de fermentación. Se hace un paquete herméticamente sellado con la corteza de la palma real y de ahí se envía a las factorías (fábricas) para su venta local e internacional”, destaca Sergio.
Todas las hojas son de buena calidad
Aunque, el campesino reconoce que tienen características diferentes y dependiendo de su clasificación. Se podrán realizar habanos más suave, más fuerte, un Romeo y Julieta o bien, un Montecristo.
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La elaboración de cada habano lleva en promedio 30 minutos para los expertos y su diferencia “radica en la posición de la hoja en la planta”. El Habano debe quedar compacto y del mismo grosor.
“Después se le pone la capa final y queda listo”.
Recuerda que su abuelo fue su maestro
“La primera vez que enrollé (una planta de tabaco) tenía 10, 11 años. Cuando se lo enseñé me dijo que estaba bien pero que en siete u ocho años, los iba a hacer mejor.
“Él me enseñó cómo se debe colocar la hoja dentro del puro para que tire bien. A la hora de enrollarlo, tiene que ser todo parejo. Si lo tuerces un poco o colocas mal la hoja, puede que no tire bien el puro. Lleva su proceso, no es tan fácil”, menciona.
Sergio trabaja en uno de los secaderos que hay cerca de su casa y en donde se fermentan 50 mil hojas. El lugar a simple vista parece una choza, pero más de cerca se puede observar que no hay ventanas y ya en su interior. Te recibe un fuerte olor a tabaco y miles de planta que semejan murciélagos apretujados unos con otros.
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“Aproximadamente son entre cuatro y cinco puros por planta. Depende de la cantidad de hoja que tú utilices. Esta hoja va a ser fumada en febrero del año que viene. Cuando tienes bastante producción la puedes dejar fermentando un poco más de tiempo. Mientras más lo fermentes, mejor”, añade el pinareño.
Refiere que los productos se exportan a todo el mundo. Aunque hay naciones como Canadá, China, Japón y Alemania, donde son más requeridos.
“Nosotros solamente como campesinos, nos encargamos de la producción. Y hay quien vende los productos en las factorías (tiendas) e intentan exportarlo”.
En otro secadero, se encuentra Paco. Un hombre maduro de 75 años de edad, quien asegura que fuma desde los ocho años. Tiene en su haber cinco matrimonios, 10 hijos y cuatro nietos.
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Orgulloso muestra uno a uno sus instrumentos de trabajo que lo han acompañado durante su jornada laboral:
- una guillotina
- chaveta
- prensa -donde una vez enrollado el tabaco se debe dejar reposar 30 minutos-
- el tablero donde se corta el producto
- y por supuesto el pegamento natural y papel.
Notimex
