Guerrero.- El reciente hallazgo de crematorios clandestinos en Teuchitlán, Jalisco, ha puesto en evidencia la brutalidad de los métodos utilizados por grupos delictivos en la región.
El predio identificado como Rancho Izaguirre, presuntamente operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se encontraron restos humanos calcinados, objetos personales, armas y ropa, lo que apunta a que el sitio funcionó como un centro de confinamiento y eliminación de personas.
El descubrimiento fue realizado el pasado 5 de marzo por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, donde hallaron tres hornos clandestinos junto con cientos de prendas de vestir y otros objetos.

También se hallaron casquillos percutidos, cargadores y chalecos tácticos, lo que refuerza la hipótesis de que el lugar servía para ejecuciones y posterior desaparición de cuerpos.
Un hallazgo que conmovió: la carta de Eduardo Lerma Nito, un sobreviviente
Ante este hallazgo se viralizó el caso de Eduardo Lerma Nito, un joven que habría estado secuestrado en ese lugar pero que de acuerdo al colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, sobrevivió a este lugar.
Y es que entre los objetos encontrados en el predio, uno en particular captó la atención de la sociedad y generó un impacto en redes sociales: una carta escrita a mano por un joven identificado como Eduardo Lerma Nito.
El mensaje decía: “Mi amor, si algún día ya no regreso, solo te pido que recuerdes lo mucho que te amo. Y digas: ‘se me fue mi enojón, berrinchón y celoso“.

La carta, hallada en una libreta deteriorada, incluía el nombre completo del joven, su fecha de nacimiento (2 de mayo de 2003) y su lugar de origen.
Eduardo había sido reportado como desaparecido el 26 de febrero de 2024 en San Juan de los Lagos, Jalisco. Trabajaba en una sucursal de Farmacias Guadalajara y fue visto por última vez al salir de su turno. Su ficha de búsqueda detallaba su apariencia física y vestimenta al momento de la desaparición.

Pero tras la viralización de su carta reavivó la incertidumbre sobre su paradero.
Sin embargo, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informó que Eduardo había sido localizado con vida y ya estaba con su familia en octubre de 2024. Sin embargo, su ficha de búsqueda seguía activa en los registros oficiales, lo que ha generado dudas sobre la actualización de bases de datos gubernamentales y la poca eficacia de estos.

La realidad detrás del Rancho Izaguirre
Aunque no se ha confirmado cómo Eduardo Lerma Nito habría llegado al rancho, testimonios indican que muchos jóvenes eran engañados con falsas ofertas de empleo y luego sometidos a entrenamientos violentos para ser reclutados por el crimen organizado.
Sobrevivientes han narrado que en el rancho se les obligaba a enfrentarse entre sí y a presenciar ejecuciones, convirtiendo el lugar en un centro de adiestramiento y exterminio.
Este caso es un reflejo de la grave crisis de desapariciones en Jalisco, donde más de 15 mil personas siguen sin ser localizadas. La historia de Eduardo, aunque con un desenlace menos trágico que otras, se ha convertido en un símbolo de la violencia que persiste en el país.
