No es culpa de los niños

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

La medida reciente del gobierno federal de suspender los apoyos económicos a las estancias infantiles ha causado polémica y opiniones diversas en la sociedad, principalmente porque lo económico lo recibirían los padres directamente.

Pero la suspensión del apoyo económico a las estancias infantiles de la Sedesol, ahora Secretaría de Bienestar, se dio por la corrupción que había en la aplicación del presupuesto para este programa, sobre todo de coordinadores, administrativos y jefes de las delegaciones de esa dependencia.

La educación es de vital importancia para las nuevas generaciones y las escuelas de infantes tienen un papel determinante en la formación, desarrollo y educación de estos pequeños. Estas escuelas no son como las estancias de antaño que se dedicaban a entretener a los niños con juguetes o alguna pelota, ahora hay programas educativos para aplicar en el desarrollo psicomotriz, de habilidades e inteligencia de los pequeños, así como procurarles un sana alimentación.

Son las madres que trabajan a las que apoyan en este programa de estancias infantiles pues, mientras se ausentan de los hogares, los hijos e hijas en estos espacios educativos son atendidos en su formación y alimentación. Pero el mal manejo del presupuesto, como ha ocurrido en todas las dependencias, produjo que coordinadores y jefes de la hoy desaparecida Sedesol crearan niños y escuelas fantasmas.

Es más, hay coordinadores y coordinadoras denunciadas y alguno en la cárcel por la extorsión que realizaba en las escuelas para pedir dinero. Sin embargo, no se sabe más de las coordinadoras que están libres e hicieron su agosto mientras estaban en el puesto.

“Es muy difícil que las encargadas de las estancias agregaran nombres de niños y alteraran las listas de los grupos, pues se requería la autorización de los administrativos, coordinadores y jefes de la delegación. Lo más que pudo suceder es que si algunos niños dejaban de ir a determinadas escuelas las encargadas no informaban ese suceso”, me señaló en plática sobre este tema la encargada de una estancia infantil.

Asimismo, la directora también expresó que “era más fácil para algunos coordinadores y coordinadoras de la desaparecida Sedesol crear listas de niños fantasmas e incluso de crear alguna escuela fantasma, en grave conflicto de intereses, mientras estaban en el puesto, claro sin que salga a relucir el nombre de la funcionaria”. Y sí, por eso algunos de estos servidores públicos fueron investigados, pero, al parecer, sólo uno está en proceso.

En las investigaciones recientes del padrón de estancias de la entidad, sólo el 11% del total de niños no aparecen como beneficiarios activos, unos 734 pequeños. Los confirmados en cuanto a su asistencia son 6,333 niños. A nivel nacional hay un faltante del 50% en las listas, según dio a conocer recientemente el delegado de Programas de Desarrollo, Joaquín Díaz Mena.

Esto confirma que las encargadas no podían crear listas de alumnos fantasmas, sino que en determinados momentos omitían dar a conocer a los pequeños que dejaban de asistir a la escuela o por cambio de domicilio.

Ahora bien, si hay personas denunciadas es aquí en donde debe investigarse y llegar al fondo del problema para sancionar severamente a los causantes de la corrupción en las instancias infantiles. Allí están los ahora ex coordinadores, ex coordinadoras, ex administrativos y ex jefes que deben salir a relucir en las investigaciones realizadas.

Sería el colmo que a estos ex funcionarios no se les hiciera nada y sí crear dudas de que las encargadas de las estancias infantiles son artífices en la creación de los “niños fantasmas”. Este negocio redondo lo vislumbraron esos malos funcionarios con el presupuesto de la desaparecida Sedesol.

Los niños no tienen la culpa de los abusos cometidos en un programa para apoyar su educación y formación integral, y mejorar su alimentación. Quedan en medio, aprisionados por esos servidores públicos que en vez de enfocarse a la educación de los infantes hicieron negocios turbios en el nombre de los niños.

Es importante investigar para descubrir el hilo conductor que lleve a los exfuncionarios que hicieron con niños y escuelas fantasmas que a las estancias infantiles se les retirara el apoyo económico que recibían por niño. Pero también es importante que esta medida se reconsidere o se busquen caminos para no afectar en los apoyos económicos a estas escuelas.

Un control estricto en el apoyo económico en las estancias infantiles puede ser parte de esa solución, al igual que poner a coordinadores y funcionarios de alto nivel de responsabilidad y honradez. Es lamentable que en nombre de la educación y los niños muchos vivales hagan negocios con los presupuestos y programas educativos. Como siempre, la culpa no es de los niños.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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