Los artistas visuales y plásticos de México (o que se encuentren residiendo en el país), no están exentos de cargas fiscales, impuestos y vínculos con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Algunas veces, por desconocimiento o duda, se cree que las actividades artísticas no generan costos fiscales o impuestos y con el paso del tiempo, eso puede convertirse en un problema ante la Ley.

Desde 1994 existe un programa de Pago en Especie creado por el Servicio de Administración Tributaría (SAT), en el que se permite que los creadores paguen el porcentaje de sus obligaciones fiscales utilizando sus propias obras.

Para hacer llegar esta información a todos los rincones del país, se ofreció una plática sobre el tema.

¿Quiénes participan?

Pintores, fotógrafos, escultores y grabadores.  También desde el 2007, se permite a los artesanos participar en esta modalidad de Pago en Especie. Sus piezas deben tener características que representen un valor regional o nacional.

¿Qué se necesita?

Los interesados en ser parte de esta modalidad de pago deben registrarse ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público bajo el régimen de artista o técnico independiente

Entregar un historial (curriculum vitae) que demuestre la trayectoria artística del interesado.

Llenar los formatos para “Aviso de Pago en Especie” que se encuentran en el sitio web del SAT.

Una vez que se haya completado el proceso y el SAT haya aceptado al interesado, este deberá continuar directamente en las oficinas de cada estado para presentar sus obras. Estas últimas son sometidas a revisión por un comité de expertos que determinarán el valor de la obra y si representa el porcentaje de lo vendido.

Las obras que el artista entregue deberán ser similares en tamaño, técnica y uso de materiales a las que comúnmente vende. De no ser aprobadas las obras, entonces el creador tendrá la posibilidad de presentar otras opciones para que sean evaluadas y si de nuevo no son aceptadas, deberá realizar el pago en efectivo.

¿Cuáles son las ventajas del “Pago en Especie”?

Al ser un régimen menor, los artistas no pagan obligaciones de manera mensual, sino anual y su total a pagar corresponderá con el número de obras que hayan vendido a lo largo del año. Es decir, presentarán un porcentaje de obras ante el SAT, dependiendo del número que hayan vendido.

Otra de las ventajas de este programa es que las piezas que se recaudan son exhibidas en diferentes museos y espacios culturales a nivel nacional, por lo que el artista también adquiere un renombre por sus piezas.

Así mismo, el SAT permite la deducción de impuestos para el uso de materiales.

De acuerdo con datos del SAT, durante el año 2017 sólo existían 1,200 artistas registrados. La mayoría del centro del país pagaron sus impuestos a través de este programa con poco más de 1500 obras entregadas y repartidas en los diferentes museos del país.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *