La acumulación de residuos y los lixiviados de un antiguo relleno sanitario ponen en riesgo el ecosistema de la laguna Chacmuchuch. Especialistas y habitantes piden vigilancia y acciones urgentes de saneamiento ambiental.

La presencia de más de 40 basureros clandestinos en los alrededores de la laguna Chacmuchuch, en la zona continental de Isla Mujeres, representa una creciente preocupación ambiental en Quintana Roo. La acumulación de residuos y la filtración de líquidos contaminantes provenientes de un antiguo relleno sanitario amenazan el suelo, el agua subterránea y la biodiversidad de esta región.

La bióloga marina Dinora Quintal Sosa advirtió sobre los riesgos que enfrenta la cuenca kárstica de la península de Yucatán. Donde las características del subsuelo facilitan la filtración de contaminantes. De acuerdo con los reportes publicados por medios locales, estudios citados en torno al caso han identificado metales pesados. Entre ellos plomo, en el sistema hídrico.

La problemática no es reciente. Por el contrario, habitantes y organizaciones ambientalistas han denunciado durante años la persistencia de los tiraderos ilegales y los daños asociados al abandono del antiguo sitio de disposición de residuos.

¿Por qué los basureros clandestinos ponen en riesgo la laguna Chacmuchuch?

Uno de los principales peligros son los lixiviados, líquidos que se generan cuando el agua atraviesa los residuos y arrastra sustancias contaminantes durante su descomposición.

En la península de Yucatán, el suelo kárstico se caracteriza por su permeabilidad y por la presencia de conductos subterráneos que conectan distintos puntos del territorio. Por ello, los contaminantes que se filtran desde los basureros pueden desplazarse hacia el subsuelo y alcanzar cuerpos de agua.

Además, la contaminación potencial no se limita a los desechos visibles en la superficie. Los líquidos que escapan de los residuos pueden afectar la calidad del agua y generar impactos en los manglares y en los hábitats de diversas especies.

Según las denuncias ambientales, el antiguo relleno sanitario recibió residuos de Cancún e Isla Mujeres entre 1995 y 2005. Sin embargo, su cierre no eliminó los riesgos relacionados con los desechos acumulados ni resolvió por completo el problema de los tiraderos clandestinos que aparecieron en las zonas cercanas.

Advierten posibles daños a la fauna y a la salud pública

La situación también ha generado preocupación entre los habitantes de las comunidades aledañas, quienes han reportado afectaciones ambientales y la aparición de animales muertos.

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Por su parte, organizaciones ciudadanas han señalado que la contaminación podría perjudicar a aves, animales domésticos y especies silvestres que dependen de los ecosistemas de la región. No obstante, para atribuir directamente las muertes de ejemplares a sustancias específicas es necesario contar con análisis veterinarios y estudios ambientales que confirmen las causas.

Asimismo, los lixiviados representan un riesgo potencial para las reservas de agua subterránea. Especialmente en una región donde el subsuelo constituye una parte fundamental del sistema hídrico.

En este contexto, especialistas y activistas consideran necesario reforzar el monitoreo de la calidad del agua, identificar las fuentes de contaminación y establecer medidas de prevención para evitar que continúen las descargas ilegales.

Habitantes piden vigilancia para frenar los tiraderos ilegales

Entre las medidas solicitadas por las organizaciones que defienden la laguna se encuentra la instalación de una caseta de vigilancia ambiental en los accesos al área. Con el propósito de impedir que camiones ingresen para depositar residuos de manera irregular.

Además, los activistas han solicitado limpiar las zonas donde se acumulan lixiviados, fortalecer la supervisión y desarrollar un plan integral de saneamiento y restauración ecológica.

Aunque en noviembre de 2025 autoridades estatales y municipales informaron sobre un operativo en la zona. En el que detectaron tiraderos clandestinos y quemas de basura e impusieron clausuras, los reportes posteriores indican que las denuncias por contaminación continúan. Durante aquel operativo también fue detenida una persona que transportaba escombros en un camión.

Por lo tanto, el reto consiste no solo en clausurar los sitios detectados. Sino también en impedir que vuelvan a operar y establecer mecanismos de vigilancia permanentes.

La protección de Chacmuchuch requiere acciones ambientales sostenidas

La laguna Chacmuchuch forma parte de un entorno natural de importancia ecológica para Quintana Roo. Sus manglares y humedales contribuyen al equilibrio ambiental y sirven de hábitat para numerosas especies.

De esta manera, la proliferación de basureros clandestinos en Chacmuchuch plantea un desafío que requiere coordinación entre las autoridades ambientales, los gobiernos municipales y las comunidades.

Finalmente, especialistas y habitantes han insistido en que la solución debe incluir la vigilancia de los accesos, la atención de los residuos acumulados y el análisis de la contaminación del agua y del suelo. Mientras no se atiendan las causas del problema, los tiraderos ilegales y los lixiviados seguirán siendo motivo de preocupación para la conservación del ecosistema y el bienestar de las comunidades cercanas.

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