Durante el ‘Paseo Dominical’ que se llevó a cabo en el 64 Batallón de Infantería en Cancún de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Unidad de Binomios Canófilos se llevó el reconocimiento y la atención de los presentes al ser uno de los elementos fundamentales pues se encuentran debidamente capacitados para detectar droga y explosivos, así como para el rescate, rastreo y protección de personas.
‘Momo’ es uno de ellos, un macho de la raza ‘Pastor Belga Malinois’ de aproximadamente 3 años, el cual se ha vuelto compañero y amigo de su manejador el Oficial Juárez, desde que tenía un año de edad. Y aunque a lo lejos pueda parecer un perro serio y de ataque, lo cierto es que es ‘de los más amistosos’ pues está acostumbrado al contacto humano y el cariño de niños y adultos.
En Cancún, los principales lugares donde trabajan son: el aeropuerto, puestos de control y revisión de edificios y sus principal objetivo es la búsqueda y detección de enervantes así como la detección de artefactos explosivos.
“Su entrenamiento es a base de vínculos afectivos, es decir si hacen algo bien se les premia con croquetas o un premio y si no, se le corrige. También son entrenados para que estén acostumbrados al contacto humano y en las activaciones o exhibiciones no ataquen a las personas, sin embargo en los momentos que los vemos estresados sí les colocamos el bozal”, comentó el oficial.
Su adiestramiento es a partir de los 6 meses en la Ciudad de México y cuando cumplen el año son mandados a diferentes unidades en toda la República dependiendo también de su especialidad que puede ser detección de drogas o búsqueda y rescate de personas.
Entre su cuidado diario, el elemento can se le proporciona una limpieza, cuidado de su pelo y contrapelo, una limpieza en sus oídos, ojos y genitales, para que no huela mal se les proporciona una alimentación balanceada rica en vitaminas y proteínas.
Durante la exhibición que hicieron el binomio canófilo llevó a efecto una búsqueda y localización de enervantes, y se le pusieron a revisar distintos objetos donde uno de ellos contenía un tipo de enervante, que al encontrar, empezó a ladrar para indicar que había localizado el objetivo. Al cumplir satisfactoriamente su misión, el soldado capacitador le dio su premio.
Una vez finalizada su exhibición, ‘Momo’ y su compañero recibieron las palmas de los asistentes para posteriormente posar junto a ellos y recibir su afecto.
